Dedicado a todos los estúpidos ignorantes que hablan de lo que no saben porque no saben de nada.

Vísto en Tierra Vertical.
A estos refugios se les denomina refugios libres, ya que no hay que pagar ni cumplir ningún requisito para usarlos, y sobre todo porque no tienen guarda.En todos los refugios guardados, y en Internet, encontramos unas normas de uso para los refugios guardados, que si bien son de sentido común, no siempre son seguidas por todo el mundo.
En el caso de los refugios libres, rara vez encontrarás esas normas, que en realidad no deberían hacer falta. Digo deberían, porque la verdad, no es raro encontrar los refugios libres en condiciones lamentables provocadas por usuarios que quizás no deberían haber salido nunca del terreno asfaltado.
Estas normas, pueden ser básicamente:
- No dejes ningún tipo de basura.
- Deja todo perfectamente ordenado y limpio, independientemente de cómo lo hayas encontrado.
- Déjalo bien cerrado (puertas y ventanas).
- No enciendas fuego si no es realmente necesario, a menos que lleves tú la leña.
- Respeta el mobiliario.
- Si puedes, mejóralo.
De la misma manera, si te sobra una lata de comida, un sobre de pasta, unas barritas, galletas, una carga de gas que ya no vas a utilizar porque está por la mitad, un trozo de vela, o unas cerillas, no dudes en dejarlas allí. Incluso esa manta térmica o esterilla que vas a cambiar porque está un poco rota. Es posible que alguien en dificultades lo necesite.
No creo que haya que decirlo, pero no dejes comida que no esté perfectamente cerrada en su envase original, que vaya a caducar pronto, o cosas que se estropeen con el calor o el frío. Sobre todo en zonas bajas, aunque no es fácil, procura que la comida quede a salvo de otros usuarios del refugio, como los ratones (gracias Mannie).
- No todos son refugios.
Pero si las circunstancias no te han dejado otra opción y has tenido que refugiarte allí, trata todo con el máximo respeto, y deja todo tal y como lo has encontrado. Y no está de más cuando por fin te encuentres en el valle, preguntar por él y darle cuentas. Si no lo encuentras, puedes dejarle aviso por medio de algún vecino y hacerle llegar tus disculpas, incluso una propina o dejarle pagados unos cafés en el bar del pueblo en muestra de tu agradecimiento.
Recuerda que es su casa, y no tiene ninguna obligación de dejarla abierta o de permitirte entrar en ella.
- Y por favor, no hagas pintadas.
Creo que está todo, pero si crees que puede añadirse algo, adelante, házmelo llegar.
Deja sólo huellas, llévate sólo fotos.
Una pequeña tienda de montaña cualquiera de cualquier ciudad. Entra un cliente.
Bien vestido, aires de superioridad y autocomplacencia. Muy seguro de sí mismo, y seguramente encantado de haberse conocido. En su muñeca destaca un pedazo peluco que debe de valer más de 2000 €.
El vendedor, acostumbrado a que sus clientes tengan una pinta un tanto rara, pero no de ese tipo, lo mira un tanto extrañado. No le suena su cara.
Debe de ser un comercial se dice a sí mismo.
Cliente: Hola, quiero material de montaña.
Vendedor: Pues has venido al sitio adecuado. ¿Que necesitas?
Cliente: Quiero la chaqueta "Mammut Extreme Logan". (Mostrando una sonrisilla, de "Ahí queda eso").
Vendedor: (Un poco extrañado) Lo siento, de Mammut sólo trabajo cuerdas y material duro.
Cliente: ¿Que es material duro?
Vendedor: Material de escalada, mosquetones, etc. Además esa chaqueta que pides es muy cara, ronda los 500 €. Por menos de ese precio puedo ofrecerte otras chaquetas tan buenas o mejores que esa..
Cliente: Ya, pero quiero esa, es un capricho que tengo. Bueno, pues dame unas botas.
Vendedor: Vamos allá, ¿qué uso les vas a dar?
Cliente: Para montaña, para que va a ser (contrariado por la pregunta).
Vendedor: Ya, pero para verano, invierno, senderismo, para usar con crampones...
Cliente: Sí, de esas, para crampones (que son las que más molan).
El vendedor, con cara un poco rara, intenta hacer su trabajo y le muestra varios modelos semirígidos y alguno rígido, intentando que el cliente entienda lo que está comprando.
Cliente: Vale, me quedo estas. Y dame un pantalón de esos... (indicando un pantalón supertécnico con aislamiento).
Vendedor: (Cara de sorpresa) Ese pantalón es para temperaturas muy frías y para subir muy alto, ¿para qué lo quieres?
Cliente: Para hacer montaña, ya te lo he dicho antes (tono de mosqueo).
Vendedor: Mira, para montaña, es mejor que mires alguno de estos... (mostrando varios de Cordura, Schoeller, etc.)
Cliente: Bueno pues me llevo este (eligiendo el más caro de todos los mostrados).
El cliente recorre la tienda, mirando todo el material que se amontona por allí y se para frente a la pared en la que está expuesto el material duro, y empieza a pedir...
Cliente: Uno de estos, otro de estos, dos de estos otros... (Señalando un combinado de mosquetones y expres sin mucho sentido).
Vendedor: (Con cara de asombro) Pero... ¿para que quieres todo esto? ¿Quieres escalar? ¿Hacer deportiva?
Cliente: Pues para hacer montaña (aires de superioridad otra vez). ¿Y esto que és? (Apuntando hacia un grillo).
Vendedor: Es un Gri-Gri, sirve para asegurar en escalada deportiva.
Cliente: Vale, me lo llevo.
Vendedor: (Cara de asombro X 2) Antes de usar cualquier material de este tipo deberías formarte adecuadamente de como usarlo, o mejor apuntarte a un curso.
Cliente: Ya, ya. (Debe de estar pensando, ¿curso? bah, para qué. Yo solo me llego y me basto).
A estas alturas, la cara del vendedor ya es un poema, posiblemente no haya visto nunca nada parecido. Pero sigue suministrando el material que el cliente solicita, al fin y al cabo está para vender.
Cliente: Dame unas zapatillas de esas para escalar.
El vendedor empieza a sospechar que hay una cámara oculta...
Vendedor: ¿Unos pies de gato?
Cliente: Si, eso.
El vendedor lo deja por imposible, con cara de resignación y algo de impotencia, continúa atendiendolo.
Vendedor: ¿Que número calzas?
Cliente: Un xx.
Vendedor: Pruébate estos, para empezar estan bien y no son muy caros...
El cliente se los calza como unas chanclas, y no llega a cerrar las cintas de velcro...
Cliente: Vale, me llevo estos.
El vendedor se encoge de hombros. Pues que le voy a hacer, piensa.
Así con varias cosas más, una mochila, un arnés...
Vendedor: ¿Algo más?
Cliente: No, por ahora no.
Le hace la cuenta. Casi 800 €.
El cliente paga con una flamante Visa Oro...

Seguro que alguna vez has discutido sobre cual es el deporte más completo. Cuando me veo inmerso en esta discusión, suelo callar y dejo que todo el mundo exponga sus ideas, y la mayor parte de las veces el resultado oscila entre la natación y el atletismo.
No cabe duda de que en la natación se usan casi todos los músculos del cuerpo y es necesaria la fuerza y la resistencia, lo que hace que sea un deporte completo.
Por su parte el atletismo (en general, englobando todas sus disciplinas) además del uso de muchos músculos, tiene otras facetas muy importantes como la flexibilidad o el equilibrio, y en algunas modalidades la estrategia y también como no una gran capacidad de sufrimiento (maratón por ejemplo).
Cuando todo el mundo está de acuerdo (o en desacuerdo la mayor parte de las veces), tomo la palabra y les digo que todos están equivocados.
"El deporte más completo es el montañismo".
Normalmente me miran con cara de "ya está el gurú-cabra este con alguna de sus teorías, a ver que chorrada dice...".
Yo ni me inmuto. Y suelto mi parrafada con más o menos lo que sigue:
El montañismo entendido en sus múltiples modalidades (senderismo, escalada, alpinismo, etc), necesita para ser prácticado, no sólo entrenamiento físico, también entrenamiento técnico, psicológico y de un gran número de conocimientos de múltiples disciplinas, que superan con mucho los requerimientos de cualquier otro deporte conocido.
En cuanto al aspecto físico, podemos destacar que se usan el mismo o mayor número de músculos que en el atletismo o la natación, pero también hace falta fuerza, resistencia, coordinación, equilibrio y flexibilidad.
Sobre la formación técnica no me voy a extender, tan sólo que cada modalidad del montañismo requiere de técnicas específicas (desde caminar por parajes agrestes hasta la técnica de la escalada o el alpinismo, etc), incluyendo el uso de determinados materiales y herramientas (cuerdas, crampones, piolet, etc) y algunos otros conocimientos como nudos, la colocación de anclajes o la instalación de tiendas de campaña. Por ejemplo en la escalada, a la hora de determinar las fuerzas que recibe un seguro o reunión, necesitamos la física (aparte de un conocimiento profundo de la muy conocida ley de la gravedad).
Y cualquiera que haya hecho una ascensión larga, con pongamos 1200 metros de desnivel con 35º a la sombra, bajo un sol de justicia, sabe lo que es capacidad de sufrimiento. O como se decía antes, "espíritu de sacrificio".
El aspecto psicológico es tanto o más importante que en otros deportes. Si bien es cierto que en general no existe, o no debería existir (si exceptuamos la escalada deportiva en rocódromo) la presión de obtener una marca, unos resultados, o de ganar al contrario, hay muchos factores del entorno que pueden suponer una gran carga psicológica.
Un camino que no encuentras, la noche que se hecha encima, un seguro demasiado lejano (para mí siempre están demasiado lejos)...
Hay que mantener la cabeza fria y las manos calientes. Y para esto hay que entrenar los músculos, y también la cabeza.
Los conocimientos necesarios para la práctica del montañismo, son muchos más que los habituales en cualquier otro deporte ya que normalmente desarrollaremos estas actividades en entornos hostiles, lejos de la seguridad de unas instalaciones deportivas, y esto cambia y mucho la necesidad de formación del practicante.
Para mantener la integridad física en un terreno hostil necesitaremos un buen número de conocimientos.
Los primeros auxilios son imprescindibles si se sale a la montaña, y si vamos a parajes en los que la ayuda puede tardar un poco más de lo normal o incluso ser imposible, deberemos tener bastantes más conocimientos que los que se suelen impartir en los habituales cursillos.
Además debemos conocer más cosas del mundo de la medicina (fisiología), como saber como se comporta el cuerpo ante el frio o calor extremos, la deshidratación, el agotamiento, etc.
Tambien unos ciertos conocimientos de psicología nos pueden ayudar en muchas situaciones.
Relacionado con esto, para evitar estas situaciones y obtener un buen rendimiento, es imprescindible un cierto conocimiento de la nutrición humana.
Y para acabar con esta área de conocimientos, tarde o temprano tendremos lesiones de algún tipo. Seguro que acabas aprendiendo un poco de fisioterapia mientras haces tu rehabilitación.
En la naturaleza necesitaremos otros cuantos conocimientos, básicos unos y otros no tanto de meteorología, orientación y lectura de planos (incluso algo de topografía no viene mal), uso del GPS, y si sales en invierno (quien puede resistirse) nivología.
Si escalas o subes montañas, no cabe duda de que acabarás diferenciando una buena cantidad de tipos de roca (geología).
La escalada en sus múltiples facetas (excepto el bloque), el alpinismo y muchos deportes de montaña requieren de material técnico específico, no sólo hay que conocer como se usa, también su duración y detectar cuando algo no es seguro, podemos relacionar esto con la resistencia de materiales, conocimiento de materiales plásticos y textiles y porqué no con la metalurgia también.
En las situaciones de frio o calor extremo y también cuando hagamos vivac, tendremos que conjugar las leyes de la termodinámica con un buen conocimiento de los materiales textiles.
Los materiales y técnicas actuales usados en vestimenta y equipo, hacen que usemos muchas palabras desconocidas para otros deportistas. Por ejemplo Aramida, Membrana, Kevlar, Poliamida, Policarbonato, Poliuretano, Dyneema, Microfibra, Inducido, Hidrófugo, aluminio forjado en caliente, etc. Ampliando sin duda el lenguaje técnológico que usamos.
Y en los vivacs, como no, es muy importante haber cultivado las artes culinarias, o acabaremos comiendo todos los días (y odiando) un sobre de pasta del hipermercado.
Como tenemos la manía de hacer muchas fotos, necesitaremos conocimientos de fotografía, retoque fotográfico, y si hacemos montajes para enseñar, un poco de edición multimedia y edición de video.
Si tienes un blog o quieres subir tus "hazañas" en Internet, necesitarás concociementos de HTML, y quizás un poco de javascript.
Por último, y relacionado con el medio natural, otras disciplinas como la zoología, botánica, micología, y la biología en general serán útiles y sobre todo gratificantes.
Porque si no te importa no distinguir entre un pino y un roble, también te debería daría igual caminar por la hierba o sobre cesped artificial ¿no?.
Y así, nunca volverás a dudar de si lo que vés es un corzo o un rebeco.
Y por último para acabar esta disertación, sin duda debida a un cortocircuito neuronal, esguince cerebral, o a un exceso de "pulpo á feira", el montañismo modela el carácter de las personas. O así era antes. Hoy un poco menos, ya que a ciertas modalidades como la escalada en rocódromo les falta el componente fundamental del contacto con la naturaleza y el enfrentarse al medio hostil. Y otras activiades se hacen de forma demasiado competitiva, o buscando un beneficio rápido.
Era lo que se conocía como "forja de hombres", frase un tanto trasnochada y machista, que prefiero substituir por "formación de personas".
El montañismo aparte de todo lo anterior también supone o debería suponer, asumir como propios determinados valores (hoy un tanto devaluados) como el compañerismo, la solidaridad con los demás, la ayuda al débil o necesitado, el respeto (a las cosas, a las personas y al medio natural), la tolerancia y la hospitalidad en un vivac.
Así me lo aprendí yo.
Hace unos días estuve disfrutando del que será, debido al cambio de tiempo, el último día de playa de este año. Me fui con la familia a una playa cercana. Hacía sol, calor y el día hacía apetecible el baño en el mar.
Pero como pasa muchas veces en esa playa (que da a mar abierto), había corrientes un tanto peligrosas y sobre todo mucho mar de fondo, con lo que había unas olas de tamaño considerable que golpeaban una y otra vez la playa. Con estas condiciones, lógicamente la playa lucía bandera roja, con lo que el baño está prohibido.
¿Pero creeis que no se bañaba nadie? Supongo que habeis acertado. Sí había mucha gente en el agua.
Es divertido enfrentarte a las olas fuertes. Desde pequeño siempre lo he hecho. Es lo que tiene el mar de divertido. Por eso acompañe a mi hijo a la orilla del mar y sujetándolo bien, pasamos un buen rato en las olas, pero siempre con el agua por debajo de mi cintura. A pesar de eso en un par de ocasiones acabamos volteados por un par de olas mucho más fuertes que las otras.
¿Hice mal? Puede, pero siempre tuve el control de la situación.
Sin embargo, a mi lado había mucha gente que yo creo que no tenia ese control. Se podía ver gente que sí parecía tener experiencia con las olas y ser buenos nadadores, pero otra mucha gente no. Había a mi lado niños sin vigilancia y otra gente a la que las olas los superaban en más de una ocasión.
Puede que esta gente, al disponer de socorristas en la playa, se confiaran de la situación. Aunque no es la primera vez que en esa playa se muere alguien, a pesar de los socorristas.
Y eso me hizo pensar...
En la montaña es habitual ver actitudes y aptitudes peligoras. Actitudes por la forma de hacer o tomarse las cosas y aptitudes, o más bien falta de aptitudes (técnicas y físicas) adecuadas al entorno de la montaña.
Y cuando algo sale mal en la montaña se pide un rescate. De la misma forma que cuando en la playa algo sale mal, los socorristas acuden al rescate. Y no sólo los socorristas, también patrulleras y otras embarcaciones, helicópteros y demás medios.
Y todos los años hay accidentes. En la playa y en la montaña. Y todos los años se habla del coste de los rescates en montaña. Se habla de millones de Euros de gastos, de imprudencias, de temeridades.
Pero nunca he oído hablar de lo que cuestan los accidentes en la playa. No me refiero a los rescates de mariscadores, marineros, y demás trabajadores del mar. Me refiero a los bañistas de las playas, a los turistas que bajan a las rocas del paseo marítimo, a los pescadores aficionados que se quedan bloqueados en una roca cuando sube la marea.
Es muy difícil, por no decir imposible cuantificar lo que cuestan los rescates en montaña. La transferencia de competencias a las comunidades autónomas de la responsabilidad de los rescates, hace difícil el cálculo.
Pero aún resulta mucho más difícil cuantificar lo que cuestan los rescates en la playa y en la costa. Los socoristas de las playas son competencia de los ayuntamientos, los otros medios de la Comunidad Autónoma. Pero también se movilizan medios del estado, como la Guardia Civil, y los helicópteros del SAR.
Pero no quiero entrar en si unos cuestan más que otros. Ni lo que cuesta por cabeza a los que pagamos impuestos.
Como ejemplo de rescates en montaña, en mi blog hay varios videos. Y que mejor para ilustrar este artículo que un rescate (reciente) en la playa:
No se quien es más irresponsable (si es que ello puede cuantificarse), si el que se adentra en una montaña desconocida mal equipado que el que hace caso omiso de la bandera roja en la playa, o quien se olvida de que la marea sube.
Y no seré yo el que juzge a nadie.
Pero cuando alguien me vuelva a decir que hay que cobrar los rescates en montaña, le diré que sí, que de acuerdo. Pero entonces hay que cobrarlos todos.
Tanto al excursionista que se pierde, como al escalador que sufre una caída.
Tanto al bañista playero al que arrastra la corriente, como al turista despistado que se cae en las rocas.
Y para acabar (el verano) una foto de la playa más bonita del mundo.
Sed buenos (si podeis) y felices.
Hubo un tiempo no muy lejano en este país, en el que un periodista tenía que tener mucho cuidado con lo que escribía. Si se pasaba un pelo, unos señores no siempre muy amables, vestidos primero de gris y luego de marrón, hacían una gira por los quioscos retirando la publicación en cuestión.
Ahora la situación ha cambiado, todo el mundo es libre de decir lo que crea, (como debe de ser, ya lo decía el Rosendo), ahora cualquiera puede decir cualquier sandez y quedarse tan ancho como largo. No hay problema.
Pero no confundamos, un periodista, o alguien que ejerce como tal, que escribe en un medio público, debe tener cierto rigor en lo que dice.
Muchas veces en la prensa y televisión no se cuentan las noticias tal como son, sino como al periodista o al redactor le gustaría que fueran para poder conseguir ese punto más de audiencia que le asegura la continuidad de su trabajo.
Esto es así, el dinero todo lo mueve. Los medios de comunicación no son un servicio público, son empresas que buscan rentabilidad. Y para conseguir esa rentabilidad vale todo.
Luego están los tertulianos, columnistas y demás que “crean opinión”, esos “pseudogurús” que hablan y escriben de todo sin saber de nada. Claro, no dan noticias ni información, sólo opinan, por eso nunca les puedes decir que no dicen la verdad, aunque escriban verdaderas tonterías.
Dentro de esta rama del pseudoperiodismo están también lo que yo llamo francotiradores. Disparan a todo lo que se mueve, da igual quien sea y por la razón que sea. Lo importante es hacer un artículo poniendo a caldo a alguien. Y da lo mismo que sea un futbolista, un político, un personaje del corazón, o la vecina del quinto derecha. Es habitual encontrarlos escribiendo en dominicales, en columnas de opinión de diarios y revistas y en ciertos programas de radio y televisión.
Y tiene su explicación, es más fácil insultar y poner a parir a alguien que escribir algo nuevo, algo que sirva para algo, algo inteligente… Total da lo mismo, lo importante es escribir, no lo que se escribe, ya que se cobra por palabra, no por contenido.
Ejemplo de esto es el artículo de David Torres en el mundo (digital) sobre las muertes producidas en el K2.
En este ¿artículo de opinión? el tal David se permite juzgar la actuación de los implicados, y duda de que la mayoría de los fallecidos sean alpinistas de verdad.
Claro, el nunca afirma, tan sólo duda, o se pregunta, una forma sibilina de tirar la piedra y esconder la mano. Para dar credibilidad a lo que dice, da nombres de personajes conocidos aquí y allá, para que parezca que tiene algún conocimiento de lo que escribe.
Pero a pesar de que en este artículo se dicen muchas tonterías, no voy a ser yo quien las refute. Esto ya lo han hecho, y con gran acierto, en barrabes.com.
Lo que quiero comentar es la actitud de este David, que se ha ganado a pulso el título de francotirador. Si lo que escribía en este artículo ya me parecía de cierto atrevimiento, lo que escribe en su blog ya me parece una verdadera falta de respeto por los fallecidos.
Comienza el artículo de su blog con este párrafo (cita textual):
“Ayer me llamó Fernando Baeta, director de la edición digital de El Mundo, y me pidió que le escribiera algo sobre la tragedia que ha tenido lugar estos días en el K2. Escribí esto. No soy un alpinista ni un especialista en alta montaña (ni siquiera en baja) pero algo se me ha quedado de cuando escribí Nanga Parbat y Los huesos de Mallory. Todo lo que sé sobre montaña me lo han enseñado mis amigos Rafael Conde (con quien compartí media vida en Altair), Sebastián Alvaro, Luis Fraga y Paco Aguado. El resto lo he leído o me lo he inventado.”
Creo que ya lo voy pillando, no es que sea sólo un francotirador que dispara a todo lo que se mueve, además, a cambio de dinero, dispara a donde se le dice. Eso alguien podría definirlo como “mercenario del teclado”.
Él mismo reconoce que no tiene ni idea de lo que es la montaña, de hecho los libros que ha escrito sobre la montaña son novelas (de más que dudosa calidad). Y reconoce que lo que no le han contado, lo ha leído o inventado. Y sin embargo, con una falta de respeto por los muertos, que hace muchos años que no veía, y que dice muy poco de él (o puede que mucho), se permite calificar a ciertas personas que no conoce, ni se ha molestado en conocer o saber quiénes son (y cito):
“Unos cuantos señoritos que cogen sus sherpas y sus porteadores baltís y se van a una de las montañas más acojonantes y difíciles del mundo como si fueran de excursión a La Pedriza.”
Vaya, donde está la ética, el rigor periodístico, la búsqueda de hechos, el contrastar la información. Fundamentos del trabajo de un periodista.
Oh, vaya, claro, me estaba equivocando, no estoy hablando de un periodista, estoy hablando de un Licenciado en Filología Hispánica reconvertido en novelista-columnista, en francotirador mercenario, a la búsqueda de patrón que page las facturas sin importar a quien o como haya que disparar.
En la cabecera de su blog cuenta (y cito):
“El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy?”
Está claro, hoy soy yo el que se encontrado un melón, un cabeza de melón. Y la pregunta que él mismo se hace tiene fácil respuesta: Chorradas.
Pero yo paso de este melón, yo soy más de sandía (y sangría).

Cuanto más conozco a las personas, más me gustan las montañas. Y solo hay que ver un telediario para darse cuenta de esto...

Estimado Sr. Arco, a raíz de la publicación de su artículo de opinión (que no de información periodística) el pasado 9 de Agosto en el tabloide digital LAVERDAD.ES, tengo que hacerle unas cuantas apreciaciones.
En primer lugar, en su artículo, usted califica el estado de la protagonista de la historia "Anette van Houtte" como "lisiada". Si bien es cierto que lisiado es el participio pasado del verbo lisiar (o sea herir), no es menos cierto (usted, que tanto parece dominar el idioma castellano, debería saberlo) que comunmente la palabra "lisiado" se refiere a una persona herida permanentemente, lo que en este caso no se corresponde con la realidad.
En segundo lugar, hace mención al supuesto "gasto" ocasionado con su rescate. No se si usted sabrá que los miembros del GREIM nos cuestan lo mismo si están haciendo un rescate o echando una partida de dominó. Además usted, que tiene estudios (se supone) también debería saber que los gastos de los rescates son cubiertos por los seguros de las federaciones de espeleología, montaña etc.
Supongo que no se habrá usted preguntado si la accidentada estaba federada y si tenía su seguro, que hubiera sufragado los gastos del rescate si se hubiera presentado factura por ello. Pues si usted no se lo ha preguntado... yo no se lo voy a responder.
Seguidamente usted indica que Anette se quedó asustada dentro de la cueva. No sé cuales serán sus fuentes de información al respecto, pero las informaciones del resto del mundo (el real, claro, no el suyo) no indican nada de eso, sino todo lo contrario.
Y luego vuelve a la carga con los componentes de los equipos de rescate. Sepa usted, que los componentes del GREIM lo son por elección propia, no es un destino forzoso (como otros), y sí, son generosos, y mucho, mucho más de lo que usted pueda llegar a comprender nunca. Y han invertido su "tiempo" y "energía" en hacer lo que ellos creen que deben hacer. Sinceramente ellos no se merecen que una persona con tal desconocimiento de su trabajo y motivaciones intente "defenderlos" de esa manera.
Evidentemente usted no entiende las motivaciones que puede tener una persona para meterse en una cueva (o subir una montaña) y tampoco esta vez voy a ser yo quien se lo explique.Y sí, seguro que usted no conocerá esa sima, ni ninguna montaña, ni ningún paraje agreste, salvaje o solitario. Mire, mejor, así no tendremos el peligro de encontrarnos con usted en alguna de nuestras montañas favoritas (o simas) "tocando la flauta travesera".
Intenta luego abrir un debate inexistente sobre la obligación de rescatar a una persona que (y cito) "consciente o inconscientemente" se ha accidentado haciendo una actividad deportiva (sí, aunque usted no lo crea, hay más deportes que el fútbol). Pues creo que tenemos la misma obligación de rescatar y ayudar a esta persona que a un conductor en un accidente de tráfico, incluso aunque supere con creces la tasa de alcohol permitida, y también al turista que visitando al torre de hércules se acerca a las rocas (a pesar de los carteles que avisan del peligro) y se cae al mar. ¿O es que acaso pensaba que los Guardias de tráfico, los bomberos y el 061 no nos cuestan dinero?
Y se lo he explicado en castellano (más o menos correcto, que yo soy de ciencias, no de letras).
Y sí, Anette, se podía haber ido de vacaciones a Los Urrutias (aunque dudo que ella sepa que exista algún lugar de ese nombre), pero resulta que allí hay mar. ¿Y si nadando en el mar le da un calambre y el socorrista tiene que rescatarla? ¿Usted también opinaría lo mismo? ¿O es que los socorristas en Los Urrutias no nos cuestan dinero también? O aún peor, podría haberse subido en pequeño velero... uy, como actúe el helicóptero del SAR, la factura nos va a costar un h***o.
¿Y sabe otra cosa que también nos cuesta dinero? Los libros editados por los ayuntamientos que no compra nadie.
Y si el amable (y paciente) internauta que lea esto, no entiende esto de los libros, no se preocupe, estimado lector, que el señor Arco seguro que sí.
Háganos (y hágase) un favor, Sr. Arco, escriba sólo de los temas que conoce (que parecen ser sólo el flamenco y acaso algo de teatro) y de las demás cosas de la vida (que sí, que la vida es algo más), infórmese antes de meter la pata como lo ha hecho.
Y siga de vacaciones en Los Urrutias, nunca se acerque a una sima, montaña, barranco o a una barandilla, ventana o pasarela peatonal, no sea que se caiga usted y se quede "lisiado" y cuando llegue alguien ayudarle se plantee si debe ayudarle o dejarle allí mismo "convertido en un esqueleto abandonado".
Esperando no tener que leer sus opiniones otra vez, le saludo atte.
P.D. Por cierto, a 650 metros bajo tierra no pueden crecer las malvas. Casi mejor es que se apunte a una academia... a ver si aprende algo.



